Pero ya no se trata sólo del propio proyecto, ya que hay muchos otros detalles que hacen que, a nivel profesional, este primer trimestre haya sido un absoluto desastre:
- He sido incapaz de llevar a cabo numerosas ideas que tenía en mente y plasmadas en diferentes documentos. No me sirve la excusa de la tipología del alumnado, ya que bien llevados por otro profesional estoy seguro que habría sido mucho mejor y los alumnos lo hubieran aprovechado más
- No he incentivado ningún tipo de iniciativas relacionadas con las nuevas tecnologías que tanto promulgo en este blog. En el centro, como mucho, he hablado de la posibilidad de colaborar en la realización de una web del centro en condiciones pero, más allá de ello, no he podido (ni he querido) hacer nada
- Los proyectos se han quedado guardados en algún oscuro y desconocido cajón. No he tenido tiempo ni de preparar el curso sobre alfabetización digital del profesorado en Moodle ni muchos otros temas pendientes de hace más tiempo. Descontrol, descoordinación y una falta enorme de organización y planificación
- El trabajo final del máster se me ha atragantado. No vale la excusa de que sea un auténtico desastre, ya que el trabajo, que depende de uno mismo, no se ha llevado a cabo en condiciones
- Imposibilidad de gestionar correctamente el tiempo. Demasiado “picotear” y demasiado poco “ejecutar”. Muchas lecturas y mucho autoaprendizaje, pero sin ser capaz de compartirlo y exportar ese conocimiento en condiciones, etc.
Como me suenan estas frases, que de cerca las he vivido yo también y que jodido es pasar por eso.
Por suerte uno ya está un poco de vuelta de aquello. Ahora, visto desde la distancia, creo que puedo llegar a deducir cuál es el origen de esa sensación de fracaso, al menos en mi caso:
- Estar continuamente "picoteando" información (como dice Jordi) te da la sensación de que "sabes" un montón y eso te genera una cierta obligación de demostrarte a ti mismo que todo eso que tan bueno que "sabes" tienes que levarlo a la acción. Y ahí te das cuenta que "hacer" es mucho más que "saber", que todo lo que lees por ahí, muchas veces no son más que planteamientos teóricos que los que lo plantean lo dicen todo muy bonito (ellos y los correveidiles que no hacen más que repetir por aquí y por allá todo lo que oyen de sus gurús sin haberse puesto nunca a intentar defenderlo en el aula) pero llevarlo al aula no tiene nada que ver. Se habla de PLEs como si el mero hecho de gestionar fuentes fuese motivo de aprendizaje pero eso no es así: "saber" o "conocer" no implica, per se, aprendizaje; para eso hay que "hacer". Ahí si que se aprende, aunque sea a base de desengaños o fracasos relativos.
- Los reconocimientos externos que uno recibe cuando pública lo que hace en su día a día, le hacen creer a uno capacitado para abordar el proceso de transformación de su entorno profesional y le da la valentía necesaria para luchar contra gigantes y molinos de viento, convencido de que , cómo se lo repiten mil y una vez aquellos que forman parte de su "claustro virtual", todos los colegas que trabajan con uno no tienen ni idea y sólo él les puede abrir los ojos. Y ahí cuando bajas a la realidad, te pegas la gran torta.
- Otro error que cometí fue creerme que los jóvenes de hoy son como los ponen en los cientos de informes que se leen por ahí. Intentar provocar situaciones de aprendizaje en el aula de la manera que se plantean muchas veces está completamente fuera de lugar en la mayoría de los casos, cuando intentas aplicarlos en tu centro. Tus alumnos no son del todo como tu creías que eran; probablemente ni lo son los tuyos ni lo son aquellos de los que has oído hablar maravillas por parte de muchos profesores. Uno aprende a relativizar todo eso después.
No sé en el caso de Jordi pero en el mío personal, aproveché esta situación para volver a empezar de cero, para volver a los origenes; para aprender a relativizar mucho de lo que se lee por ahí, para dejar de perder el tiempo leyendo tonterías y ganarlo para hacer cosas que para mi son más importantes; para volver a hacer grupo con mis colegas, profesores con los que he vuelto a sentirme enchufado; para aprender a ir dando pasitos pequeños con mis alumnos, sin grandilocuencias pero dando pasitos que van dejando huella y van haciendo el camino...
En fin, que de todo esto es con lo que de verdad se aprende a ser mejor.
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