De entre todos las aventuras nuevas en la que nos vamos a meter el curso que viene en
nuestra ikastola, una tiene que ver con la tutoría. Es nuestra intención llevar a cabo una tutoría mas personalizada, mejorando el seguimiento, la ayuda y la asesoría que les ofrecemos a nuestros alumnos de secundaria, tanto a nivel de ESO como de bachillerato. Así, vamos a dejar de lado la distribución de tutores tradicional en la que el grupo mínimo de alumnos de cada tutor lo marca la propia aula para pasar a grupos lo más pequeños posible, distribuyendo el rol de tutor/asesor a todo el profesorado de secundaria.
Junto a este cambio a nivel estructural, hay otros a nivel de recursos. Además de los módulos para el seguimiento de las calificaciones o de las reuniones con los padres, este año ponemos en marcha un nuevo módulo para el seguimiento de los compromisos apalabrados entre el alumno y el tutor en lo que hemos llamado Contrato Didáctico. Si hasta ahora el seguimiento y la ayuda al alumno suponía el uso frecuente de recursos digitales, con el Contrato Didáctico es evidente que esté será aún mayor. De manera que hemos pensado que puede ser necesario que cada tutor disponga de su equipo personal para facilitarle su labor.
Hemos pasado unos días valorando cuales deben ser las características que debería tener este equipo y, de entre las diferentes opciones que hemos visto, una puede ser el iPad. Siendo conscientes de las virtudes de las maquinas que construye Apple pero también de la exclusividad y la falta de libertad que ofrece a la hora de utilizar aplicaciones de manera libre, hemos pensado que lo mejor es pedir un equipo y probarlo durante el verano.
Ayer mismo llegó el equipo. Aún no me dado tiempo de probar demasiadas cosas pero las primeras impresiones corroboran lo que ya sabíamos de antemano:
- Lo mejor: LA MAQUINA. Inmejorable en cuanto a portabilidad, usabilidad, falicidad de mantenimiento, teclado virtual y duración de la batería. Algo que mis compañeros de trabajo agradecerán, sin duda alguna.
- Lo peor: EL CANDADO. Ell que supone la App Store (MacOS, siendo software propietario, permite la instalación de aplicaciones libres; con iOS eso se ha acabado) pero, sobre todo, Safari. En un equipo diseñado principalmente para navegar no se entiende que el propio navegador limite algunas de las características que ofrecen las páginas de manera nativa. Junto al ya archiconocido capado de Flash, sorprende ver, por ejemplo, como Safari permite visulaizar los ficheros de Google Docs pero no su posterior edición. O eso es lo que me ha parecido en un primer vistazo.
Quedan por delante 45 días para probar visores/editores de documentos (de OpenOffice sobre todo), conexión con la carpeta personal de cada profe en el servidor de la ikastola, compatibilidad con nuestra intranet... O me quito de en medio el candado y consigo que algunas de estas opciones funcionen más o menos bien, o va a ser complicado que en septiembre tengamos 25 iPads en la ikastola. Veremos que ocurre.
Comments (3)
La verdad es que estoy dudando si el tipo de soporte (muy portable si, pero con limitaciones a la hora de sacarle rendimiento) es el más apropiado. Este tipo de tabletas (independientemente del software que lleven) son inigualables en cuanto a portabilidad, facilidad de uso y duración de batería, pero en cuanto a productividad la cosa deja un poco que desear.
Habrá que seguir dándole unas vueltas ;)
Pienso sinceramente que las tablets van a acabar con los netbooks, o en su defecto fusionándose (ya existen híbridos de portátil-tablet). Quizás sea mejor anticiparse ahora que hacer una gran inversión que se quede desfasada en el siguiente curso.
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