1. El saber periférico no tiene inversión emocional en nuestros proyectos, para lo bueno y para lo malo.
2. El saber periférico puede ignorar una gran parte de nuestra potencialidad como organización, pero puede iluminar ángulos que nuestra mirada establecida también ignora. Si descubrimos oportunidades de esta colaboración hay que concretar rápido e ofrecer un trato justo al saber periférico.
3. El saber periférico puede desafiar nuestras ortodoxias, y esto es muy de agradecer.
4. El saber periférico puede ser pequeño e intuitivo (eso debía pensar Microsoft del incipiente Google).
5. El saber periférico yerra a menudo cuando nos llena de propuestas, pero el principal error es no escuchar más que al saber establecido.
6. Para escuchar al saber periférico no hay que esperar a una gran crisis (Hamel inspired).
7. Las burocracias repelen el saber periférico, es demasiado informal, molesta.
8. Gestionar el saber periférico no es marear la perdiz. Hay que desarrollar capacidades eficientes para filtrar y dedicar tiempo al saber periférico que realmente aporta valor. Hay que poner este saber periférico en la agenda.
9. El saber periférico empieza en el saber interno no establecido.
10. Los líderes deben ser permeables al saber periférico, necesitan alimento para su función permanente de proveer nuevas visiones.
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