La idea de la compartición activa, de la interacción con grupos pequeños, sonaba natural, porque es realmente así como interactuamos en nuestra vida normal: se trataba de dotar a las personas de herramientas que les permitiesen manejar su sobrecargado panorama informativo mediante indicadores de prioridad y relevancia, respaldados en las prestaciones de una red social. Utilizando algoritmos de filtrado, agrupación y clasificación, y explicándolo mediante el ejemplo de su primo Ross, que trabajó el pasado verano como becario en Friendfeed, Bret explicó que la propuesta de valor de la herramienta es intentar que cada usuario reciba aquella información que va a resultarle más relevante, sujeto a una serie de reglas que definen, por ejemplo, el origen del contenido (la persona o usuario), el tipo (fotos, actualizaciones de estado, etc.), o incluso cosas que sin provenir de uno de mis usuarios favoritos ni ser parte de mis temas de interés, sí debería leerlas porque mi grupo lo ha hecho y sino me podría llevar a sentirme “excluido” por no conocerlas.
Fragmento del post que publicó Enrique Dans en noviembre del año pasado tras la charla que Bret Taylor, CEO de Friendfeed, dio en el EBE08. Una reseña que refleja perfectamente lo que acabamos de perder aquellos que hasta ayer hemos sido power users del mismo.
Efectivamente, no he conocido una herramienta como Friendfeed para filtrar, agrupar y clasificar la información que se genera en la red en tiempo real. Las opciones de búsqueda, filtrado y guardado para un seguimiento "real time" de las mismas, por ejemplo, son simple y llanamente geniales. O la opción de ocultar entradas provenientes de ciertas aplicaciones y/o usuarios (una forma genial de limitar el ruido que llega de Twitter, por ejemplo) es algo que de por si sólo ya justifica el uso de Friendfeed.
Incluso como herramienta conversacional tiene sus ventajas respecto a otras plataformas. Facilita la conversación ordenada de manera cronológica alrededor del ítem que se comparte, de manera que cada hilo de opiniones comparte una misma URL. Personalmente me parece una manera de organizar la conversación mucho más ordenada y fácil de seguir que en Twitter, por ejemplo. El hecho, incluso, de que los comentarios no tengan limite de caracteres hace que las aportaciones sean en general más ricas. En pocos sitios he disfrutado y aprendido tanto como con los diálogos que se han generado en diferentes hilos dentro de Friendfeed.
Pero parece que todo esto no ha sido suficiente para que los usuarios se lancen a usar este magnífico servicio. La presencia de usuarios activos tanto en lengua castellana como en euskera es bastante baja, prácticamente inexistente en el caso de la segunda. Con un numero total de usuarios que no llega al millón, teniendo en cuenta las diferencias que existen entre Friendfeed y Twitter, era evidente que, tarde o temprano, tenía que ocurrir lo que finalmente ha ocurrido. De poco sirve ahora comentar todas las virtudes que posee Friendfeed, de poco vale ahora lamentarse porque nuestros datos han pasado a manos de Facebook, de poco me sirve ya que el número de mis suscriptores haya aumentado (¡mira que somos!). Friendfeed, como tal, ya ha dejado de existir. Agur Friendfeed.

Comments (2)
En fin, es lo que tiene la nube. Al final habrá que darle la razón, una vez más, a Stallman
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