El resultado del proyecto se traduce en un completo informe que define las cuatro áreas de acción que pueden ayudar a la práctica del liderazgo escolar a mejorar los resultados escolares:
- Redefinir las responsabilidades del liderazgo escolar: para los investigadores de la OCDE, una de las condiciones necesarias para que los líderes escolares puedan influir en los resultados de los estudiantes y las escuelas es dotarles de un mayor grado de autonomía para tomar decisiones importantes. Algunos de los aspectos en los que sugieren que debe tomar un papel más activo la dirección son en el apoyo, evaluación y fomento de la calidad docente, la planificación de la formación de los profesionales o la organización del trabajo en equipo.
- Distribuir el liderazgo escolar: si hay mayores responsabilidades, también es necesario que las tareas se distribuyan mediante estructuras en equipo o el apoyo de otros organismos. El informe matiza que el liderazgo eficaz no debe residir en una única persona, el director, sino que debe ser participado por un mayor número de personas implicadas, en función de las características de cada centro particular.
- Adquisición de habilidades: para ejercer su función con eficacia, los líderes escolares necesitan una capacitación específica, que en muchos casos no es adecuada. La OCDE propone a las administraciones la definición de programas de formación, unidos a incentivos que motiven a los directores a invertir tiempo en ellos.
- Profesión más atractiva: para desarrollar un liderazgo viable en el futuro, la OCDE considera que es necesario atraer, reclutar y apoyar a los líderes con mejor rendimiento. Entre las pautas que propone para alcanzar este objetivo, destaca la modificación de los procesos de reclutamiento y selección para atraer a candidatos dinámicos más jóvenes, revisar las remuneraciones y proporcionarles apoyos para su desarrollo profesional.
via consumer.es

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