El proyecto Baselga

Hablamos mucho de cómo mejorar y cambiar la educación en las conversaciones de sobremesa, en los medios de comunicación y en las publicaciones especializadas, pero tenemos mucha práctica descoordinada, sin objetivos y proyectos bien definidos. En general no sabemos plantear procesos cooperativos con masa crítica a medio plazo, estructurados en base a las aportaciones de la investigación más actual en diversos campos de experiencia, procesos en los que a la vez aporte, genere y aplique nuevo conocimiento relevante. Hacemos investigación educativa pero sufrimos de una crónica incapacidad de llevar a nuestro día a día los avances en ciencia y psicología cognitivas, en modelos de organización y de gestión, en sistemas de información, en liderazgo, en diseño y ergonomía, en motivación y participación, entre otros. O somos investigadores y profesionales (digo profesionales para que esto no es un asunto exclusivo del profesorado sino también afecta intensamente a los directivos y administradores de la educación) o sólo continuaremos haciendo más de lo mismo, sin avanzar a fondo en la resolución de los problemas fundamentales de la educación y en la mejor satisfacción de las necesidades humanas.

Cuando hace ya unos cuantos añitos llegué a la red inmediatamente quedé embargado, por un lado, de un espíritu de “buenrollismo” exagerado del cual incluso llegué a hacer militancia entre aquellos que me leían (de lo cual, al cabo del tiempo, me siento, en cierta manera, un poco avergonzado); y por otro, de una sensación de certeza de que iba a ser en la red donde iba a encontrar la solución a los problemas que, por entonces, creía tenía el modelo de escuela en el que participaba.

Esto último es consecuencia de que la red está repleta de propuestas innovadoras, de nuevas teorías del aprendizaje, de modelos que describen soluciones teóricas a nuestros problemas del día a día. Se encuentran infinidad de casos de buenas prácticas, de propuestas didácticas rompedoras desarrolladas por profesores y profesoras que ponen a disposición de todo el mundo sus experiencias. Ante semejante aluvión de propuestas, cuya difusión se ha vista amplificada aún más con la llegada de las redes sociales, es difícil abstraerse un momento de lo que está ocurriendo y analizar con detenimiento qué es lo que realmente puede contribuir a construir soluciones a nivel de centro. Se citan y se reenvían de un lado para otro de manera masiva ideas y teorías, fruto algunas de la investigación, otras de la propia experiencia docente y otras, no se sabe muy bien, si fruto de la emoción o de las ganas de sentirnos participes de los descubrimientos de gurús y gurusas y que a base de difundirse por toda la red adquieren forma de teoría (me viene ahora mismito a la cabeza el mito de la multitarea en los nativos digitales: ayer era algo completamente cierto, hoy parece ser que ya no es del todo así).

En fin, que teniendo delante tanto y todo tan bueno, estaba convencido de que el cambio debía llegar si o si, más temprano que tarde. Y, sin embargo, no ha sido así. Y no me refiero al cambio de mi propia práctica docente que, aunque es cierto que supone mucho trabajo y dedicación, en el fondo, es lo más sencillo. Me refiero a cambios a nivel estructural, de gestión, de modelo de centro; cambiar “nosotros” más que cambiar “yo”. Durante un tiempo me sentí en cierta manera agobiado por el hecho de que ante tanta evidencia, ante tantos buenos ejemplos, me fuera prácticamente imposible aplicarlos para el cambio y la mejora de mi propio entorno.

Ha pasado ya un tiempo desde aquella fiebre de “hyppismo digital” (si se me permite). Ahora me he pasado al otro lado ;-), a cierta distancia de lo que ocurre en el mundillo de la educación y la red y creo que pasa mucho de lo que afirma Ferran en su magnífico artículo. La red, genera inercias y modas, provoca que ideas y teorías (en muchos casos poco contrastadas) tomen carácter de verdad absoluta. Se crean expectativas y se genera optimismo alrededor de ellas en un gremio, que por otra parte, está muy necesitado de ellas. Pienso que mucho conocimiento distribuido por la red y que supuestamente tiene repercusión directa en nuestra profesión, es poco o nada relevante. Hay mucho “hype” en la red que apenas ha tenido relevancia a la hora de llevar el cambio a los centros, de plantear soluciones reales; los que de verdad nos sentimos comprometidos en ese objetivo (yo, por lo menos así me siento) creo que deberíamos reflexionar acerca de todo esto.

Se habla mucho del espíritu colaborativo y de la capacidad de compartir en la nube, pero veo muy poco desarrollado ese espíritu a ras de suelo, a nivel de centro, quizás porque compartir y colaborar dentro del centro no tiene la repercusión mediática que adquiere en la red y que a todos nos reconforta tanto. Quizás sea por eso que veo muchos proyectos de profe pero pocos de centro. Leo mucho de cambios en la práctica docente pero poco sobre cambios reales a nivel de proyecto educativo, estructural, organizacional y de gestión dentro de la escuela. Poca cosa encuentro que haga referencia a profesionales que, más allá de iniciativas individuales, promueven el cambio dentro de las comunidades a las que pertenecen, que se dedican a reformar o renovar procesos clave como los que indica Ferran.

Creo que el gran reto pendiente es empezar a contribuir y compartir al saco común dentro de nuestros centros, cuanto más diferentes sean los ámbitos que intervengan mejor (hay que romper de una vez con departamentos, ciclos, etapas o especilidades); separar lo importante de lo prescindible, lo posible de lo factible; contextualizar las ideas y las teorias a la realidad de cada centro, haciéndolas entendibles y asumibles por parte de aquellos que están implicados en los procesos de cambio; analizar las prioridades y marcar unos objetivos realizables; y hacer, hacer en equipo, colaborar, y a la vez, aprender haciendo.

Es un proceso complicado, difícil de coordinar y dinamizar. Supone muchas veces ir a contracorriente, ser crítico con muchas de las verdades absolutas que corren por la red. Supone tomar nuevos caminos, probar nuevas estrategias que muchas veces pueden dejar evidencias de que no se controla la situación al 100%. Conlleva,a menudo, discusiones, peleas, enfados... a la hora de tomar decisiones. En fin, supone muchas cosas que no pegan demasiado con ese espíritu de buen rollo que se transmite en la red. Así que me temo que el cambio real en los centros, si se da, será de manera transparente a la red; tendremos referencias de él una vez haya concluido.

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Comments (2)

Oct 12, 2010
fultxo said...
No si ahora la culpable de todo ahora va a ser la Red, cuando una gran mayoría de docentes la vive tangencialmente.

En lo del discurso del "buenismo", palabra por cierto utilizada por la derecha mediática y de los think tank para atacar la eduación de hoy en día, estoy en parte de acuerdo, pero siempre lo he evitado. Cuando se decía que el blog de aula era motivador para los alumnos, yo veía a los míos discretamente ilusionados. Cuando he llevado a cabo actividades TIC de cierta complejidad, he visto las dificultades que se presentan y las he comunicado a mis colegas. Dificultades, por cierto, no relacionadas con las TIC en sí, sino con la capacidad de ciertos alumnos/a para trabajar en grupo, organizarse, leer, escribir y ser responsables.

También es verdad que muchas teorías de la red no son contrastadas. El ejemplo de la multitarea no me parece el ejemplo más adecuado pero seguro que habrá más. Sin embargo fuera de la red se vive muchas veces en un limbo de ideas y teorías, fosilizadas desde hace tiempo, que son tan peligrosas como el cambio constante. Para poner un ejemplo decir que se siguen relacionando los problemas de lateralidad con los de buena o mala lectura, cuando expertos en la materia lo refutan. O los talibanes del constructivismo que lo resumen en escribir con mayúsculas en Infantil.

Finalmente decir que el quid de la cuestión que planteas es hasta que punto tenemos una cultura de compartir en el seno de nuestras organizaciones. (Además de la de powerpoints de temática diversa que se repiten cíclicamente:) ¿Estamos preparados, concienciados para crear redes de centro, redes intercentros, redes de docentes? ¿Tenemos suficiente cultura de compartir, de trabajar en grupo? ¿Podemos sistematizar la utilización de recursos informáticos: plataformas de redes sociales, friendfeed, el mismo delicious o una simple lista de correo para impulsar el intercambio de ideas? Lo veo difícil.

A final de este mes tendré la oportunidad de reunirme con los directores de las ikastolas de Navarra para tratar, entre otros temas, de esta cuestión. Quisiera ayudarles a crear una red donde haya un flujo de información con la filosofía que has expuesto. Empezaré por la filosofía y daré más importancia a la misma que al "aparataje electrónico". Luego les propondré utilizar una lista de correo y un pluging tipo shareholic para ir mandándose "mensajitos" y links. También creo que delicious les puede ayudar. Lo que no haré en este primer estadio es animarles a montar ningún tipo de red tipo linkedin, ning o zutagu porque creo que aún están verdes. ¿Más ideas Jokin? Las agradeceré.

Oct 14, 2010
Jolaus said...
Hola Fultxo

Eskerrik asko por pasarte por aquí una vez más.

Alguna vez me has dicho que ando con espíritu bastante derrotista ultimamente, frente al optimismo y a la ilusión que ves en otros colegas de nuestra profesión. Yo creo que eso se debe, simple y llanamente, al feedback que recibe cada uno en base a los objetivos y las expectativas que se marca en su trabajo. Veo mucho profesor/ora con ilusión por dar a conocer el producto de su trabajo y gran parte de lo que lee y ve a su alrededor, imbuidos por ese espíritu de compartir de forma pública, que te hace sentir tan especial. Yo también lo viví y reconozco que, en un mundo como el nuestro en el que es muy difícil recibir reconocimiento por tu trabajo, comprobar que lo que haces puede ser útil para alguien reconforta mucho y te hace seguir con ese espíritu de buen rollete.

El problema es cuando observas que con aquellos que están a tu lado todos los días, con los que convives 34 horas semanales, compañeros de trabajo y amigos muchos, apenas sintonizas. Ves que todos valoran tu trabajo y compromiso pero que o bien consideran lo que haces como algo inalcanzable o bien piensan que lo que planteas en los claustros son "marcianadas" que suenan bien pero están completamente alejadas de la realidad. Y en esa situación hay dos posibles opciones; o te olvidas de todos ellos, de tu centro, y sigues centrado en ti y en tu trabajo y en lo que piensan aquellos que valoran tanto tu trabajo, o te bajas del pedestal, te pones el mono de currar y te empiezas a dar de tortas con los que tienes a tu alrededor e intentas ser el agente de cambio que necesita tu centro. Y claro aquí las perspectivas, los objetivos y el feedback recibido no tiene nada que ver con lo que se recibe cuando decides quedarte en la nube. Si algo me entristece de verdad es tener que dejar algún día mi centro y no haber podido contribuir al cambio que, desde mi opinión, creo que es necesario.

Y en ese objetivo de trabajar como agente de cambio creo que una de las habilidades más importantes que hay que desarrollar es la de ser capaz de amoldar aquello que conocemos y observamos en la nube a un lenguaje capaz de ser entendido por aquellos que nunca han oído hablar ni de nativos digitales, ni de PLEs, ni de Edupunks ni de cosas parecidas. Como digo yo, a veces, hay que hacer de angel que baja de la nube para revelarles las verdades circulan por ahí arriba a los que trabajan a pie de aula. En ese trabajo, para mi, una de las principales competencias a desarrollar es lo que los anglosajones llaman "critical thinking", saber discernir lo relevante de lo que no es, lo que es útil de lo que no es, lo que tiene base científica de lo que no, de lo que son artículos de opinión a lo que son verdades contrastadas... He puesto el ejemplo de la multitarea porque en apenas un año, después de ser un tema que ha estado en boca de todos, resulta que ahora parece haber evidencias de que se trata de un mito (http://www.dreig.eu/caparazon/2010/09/26/nuevas-alfabetizaciones/). Y como en la red todo se mueve por inercias, supongo que dentro de poco a muchos nos tocará cambiar las presentaciones que preparamos no hace tanto tiempo. Y, sin embargo, me pregunto: ¿realmente tiene repercusión todo esto en el día a día de mis compañeros? Hay autores que plantean que son los propios usuarios, los que con su opinión, suis retuiteos, sus "Likes" marcan la relevancia de las ideas. Yo no lo veo así. Para mi la relevancia está en el valor que aportan estas a nuestro trabajo a ras de suelo, a lo que aportan de verdad al cambio y a la mejora de nuestro centro. Y en eso es necesario además de saber filtrar, saber comunicar a los que trabajan a tu alrededor y nunca han oído hablar de estas cosas.

Y respecto al último punto, no se muy bien cuales son vuestros objetivos, vuestras expectativas y que estrategias tenéis pensadas para ello. Es cuestión de estar un día alrededor de unas cervezas y lo hablamos con mas "patxada" ;-). Lo que si te puedo decir es que a la hora de tomar nuevos caminos, muchas veces la mejor opción suele ser salirse de los círculos de relación habituales. Los grupos de directores, como los grupos de dinamizadores TICs, casi siempre se mueven alrededor de los mismos parámetros. A la larga, se generan tendencias y costumbres que suelen ser difíciles de romper. Si la idea es buscar nuevos caminos quizá podría ser una buena opción incluir a directores junto con los dinamizadores TIC de cada ikastola. Vosotros ya lleváis un tiempo juntándoos y colaborando: seguro que vuestros puntos de vista y vuestra experiencia les son de ayuda a la mayoría de los directores. Y si hay voluntad, seguro que el intercambio será mucho más productivo. Ya me contarás.

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