“No hace falta el mejor plan posible, porque la realidad lo cambia todo, sino dotarse de sistemas capaces de ordenar y canalizar eficazmente la improvisación colectiva que es mucho más flexible”
Lo aconsejable ahora es: 1) recurrir a la flexibilidad, 2) conceder más importancia a la experimentación, 3) confiar en la intuición informada, 4) navegar alertas ante la feliz eventualidad de descubrimientos y, 5) guiar el rumbo por señales o “patrones” que sólo las antenas bien entrenadas sabrán identificar entre tanto ruido.
Como cuesta hablar de todo esto, explicarlo de una manera sencilla para que puedan entenderlo muchos de los que dirigen el barco. Comenzar el camino, formarse para superar los obstáculos que vayan surgiendo y para variar el rumbo cuando nuestro "olfato" así nos lo insinúe, delegar y transmitir confianza a quién debe ser el encargado de iniciar el camino...

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