La competencia de mercado entre las escuelas públicas y la libre elección a través del cheque escolar crea un fenómeno llamativo: en Suecia todos quieren ir a una escuela pública, porque saben que van a recibir una buena educación, ya que si no, los estudiantes cambiarán de escuela, y la escuela tendrá que cerrar. En España, que yo sepa, el que puede se lleva a sus hijos a un colegio privado, si puede pagarlo. No estaría de más pensar sobre el motivo.
Ahora están las escuelas haciendo sus campañas publicitarias para tener estudiantes el año próximo. Ayer vi un anuncio en el Metro. Un chaval preguntaba: “Pensaba que me exigirían más, la verdad”. Es decir, el atractivo de la escuela está en relación con ser más exigente. Cuando la gente se gasta su dinero (impuestos) se lo piensa y quiere calidad. El cheque escolar visualiza una cosa: la escuela no es gratuita, la pagamos con nuestro dinero. En términos de mentalidad, es otro de sus beneficios.
Mi opinión es que si el modelo educativo español está donde está, igual sería mejor entender los motivos. No se trata de vaguedades. Son cosas muy simples, como en Escandinavia: cheque escolar y libertad, competencia entre escuelas, con perfiles propios y respeto a la manifestación de todas las creencias de todo tipo. Y resulta que funciona.
"La escuela no es gratuita, la pagamos con nuestro dinero", dinero que, por cierto, también pagamos aquellos que luego decidimos matricular a nuestros hijos en escuelas concertadas como nuestra ikastola. 19€ al mes, cantidad que de ninguna manera supone excluir a nadie, y que muchos padres consideran simbólica teniendo en cuenta el mayor número de horas que dedicamos a nuestro trabajo, la estabilidad de la plantilla, la mayor implicación de los docentes con el proyecto de centro y la autonomía en la gestión.
Este modelo de centro es el que reclama la mayoría de padres de nuestro pueblo (y alrededores) y, sin embargo, se les niega la libertad de poder elegir centro ya que el Departamento de Educación hace un reparto asimétrico de aulas concertadas. ¿Si la escuela la pagamos entre todos, cómo se explica que los padres no tengamos libertad para poder decidir en que centro matricular a nuestros hijos?
Estoy de acuerdo con Emilio. El modelo de escuela pública actual debe evolucionar hacia un modelo donde exista una mínima competencia de mercado, donde cada centro defienda un perfil propio, tenag autonomía en la gestión de recursos y de personal y exista libertad para que cada familia pueda matricular a sus hijos donde mejor le parezca.

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