Nos movemos en un mundo lleno de convencionalismos y de interacciones “políticamente correctas”. Y aunque muchos pensábamos que Internet era el lugar en dónde podríamos de verdad ser quién realmente somos, mostrarnos con pocos tapujos, la realidad es que las redes sociales y el llamado mundo 2.0 reproduce en gran medida esos convencionalismos, esa hipocresía social. Es muy frecuente encontrar muros en Facebook, por citar un ejemplo aunque hay otros, en que ante un comentario trivial de alguien le llueven halagos y frases de lo maravilloso que es y lo bien que lo hace todo (de personas que apenas le conocen o le conocen de una manera superficial). Y cuidado con malinterpretar, pues no estoy hablando del reconocimiento auténtico, ese que se hace desde el corazón, porque de verdad lo sientes. Estoy hablando del dar betún, de pasar el cepillo, o como queráis llamarlo. De ese halago que se hace para ser como los otros (efecto Crutchfield), para no desentonar del grupo o incluso para obtener algo a cambio (aunque sea que te devuelvan el “betún”). Y repito, no hablo de verdadera reciprocidad.
Muchas veces mi amigo Andrés Perez desde su blog de Marca propia habla de esa uniformidad que se da incluso en el mundo de la marca personal. Muchos quieren tener su marca personal, pero pocos quieren pagar el precio de hacerlo de verdad, desde su esencia y sus convicciones. ¿Por qué sucede eso? Pues lamentablemente porque todavía es más fácil y rápido triunfar y llegar a la cima siendo un “pelota”, sabiendo a quién darle coba, que siendo tu mismo y defendiendo tu parcela de valor. Es más fácil ser visible que ser relevante. Es cierto que eso tiene un precio en el largo plazo, pues si tu valor es débil se acabará descubriendo
Realmente en Facebook no se como va la historia pero en Twitter ese buenrollismo exagerado entre gente que ni siquiera se conoce siempre me ha parecido ridículo. Y todo esto se convierte en also surrealista cuando ves que hay alguien que conoces muy de cerca que recibe continuamente halagos y reconocimientos de algo en lo que nunca participó o ni siquiera conoce de que va. Son profesionales del networking en directo (los verás en todos los saraos que se precien) donde tejen sus verdaderas redes que luego trasladan a la red, donde no paran de darse betún de manera reciproca sin apenas saber nada los unos de los otros.
Es el efecto Gran Hermano llevado a la red (aunque en este caso se camufle bajo el nombre de "visibilidad")

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