Professional development that is “tied to curriculum support and development is most successful,” said Livingston. “PD works best when it is not a one-shot undertaking, but is varied and continues yearly. Studies again and again show that with any major school-wide initiative, the most important factor for success is what happens in the classroom.”
Otto agrees, saying his school gives teachers advance preparation: One and a half years before the laptops arrived, teachers sat down to plan their technology-based lessons. “Teacher training is critical,” he said, “because we need to know what works to be able to use it productively in class.”
John Orban, system administrator for The Country School in Easton, Md., said that whenever possible, schools should have faculty conduct these training workshops, “as it seems their peers pay more attention to them than [to] the ‘technology folks.’”
Orban said his school requires teachers to submit a written technology plan each month indicating how they plan to use technology in their classroom.
“The biggest fault with 1-to-1 initiatives is not looking at the entire process,” said John Thompson, associate professor in the education technology program at New York’s Buffalo State College.
“Buying laptops is the easiest part of the process, but too often school districts neglect such fundamental items as providing initial and ongoing professional development for the teachers and providing sufficient tech support,” Thompson said. “Taking a true TCO [total cost of ownership] approach would avoid many of the mistakes, as schools often do not have a good grasp of the real costs of starting and continuing a 1-to-1 program. And part of the TCO approach should be setting measurable program objectives and then doing formative and summative program evaluations, whose results are made known to everyone to provide a feedback loop in the continuous planning and re-planning that characterizes successful programs.”
Interesantísimo y extenso artículo sobre proyectos 1-to-1 y su eficacia en el aula. Se plantean puntos de vista muy interesantes sobre las claves que pueden pueden convertir a proyectos como Eskola 2.0 en un éxito o en un completo fracaso. Y como era previsible, todo indica a que el meollo de la cuestión está en el profesorado.
O de verdad empezamos a mover fiche en este sentido o todo el dinero que se está invirtiendo no va a servir para nada. Urge:
- Diseñar procesos de alfabetización tecnológica para el profesorado. Es imposible responsabilizar del mantenimiento y puesta a punto de todo el parque informático a los coordinadores TICs de cada centro. Cada profesor debe asumir la responsabilidad de los equipos de su aula y es él el que debe orientar a los alumnos en el cuidado y mantenimiento de los equipos que usa cada uno.
- Diseñar procesos de alfabetización digital. Necesitamos profesores eCompetentes, capaces de gestionar con eficacia los medios digitales, la información y todo tipo de soportes para la creación de contenidos multimedia
- Promover en el profesorado habilidades para percibir, sentir y ser consciente de que trabaja en una profesión que, hoy más que nunca, está en un proceso de cambio continuo y que él y sólo él, es el responsable de su propio aprendizaje y de la capacidad para amoldarse a la nueva realidad que tiene en el aula.
- Fomentar la cultura del "hacer". Las NNTT facilitan y provocan nuevos modelos de enseñanza no conocidos hasta ahora. Hay que partir de la realidad de que nada o muy poco de lo que nosotros conocimos de jóvenes tiene sentido hoy. Somos nosotros los que tenemos que hacer el camino, no podemos esperar a que venga alguien con la varita mágica y nos enseñe el camino. Sin riesgos es prácticamente imposible avanzar
Y todo esto sólo puede ser efectivo si se enfoca desde el punto de vista del centro como unidad mínima de cambio. Al igual que en el caso de los alumnos, los profesores deben ser competentes a la hora de resolver situaciones del día a día. Es por eso que todo lo anterior debe venir marcado por la realidad de cada centro y debe ser diseñado atendiendo a las características del profesorado, del alumnado, de las familias y del entorno social en el que se encuentra el centro. Yo creo que queda de sobra demostrado que los modelos de gestión y formación centralistas apenas aportan a la mayoría de los centros. Cursos de formación como los que se plantean en Eskola 2.0, generalistas y principalmente basadas en contenidos, no son una garantía real de cambio.
Evindentemente, en un modelo educativo como el que ahora tenemos, hipercentralizado, teledirigido y complaciente poca cosa más se puede hacer. Es por eso que para que todo lo anterior pueda ser una realidad es imprescindible una gestión de centro moderna y autónoma. En eso debería de gastar tiempo, dinero y energías la administración. Pero eso es harina de otro costal.

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