Así que aquí me encuentro cada vez siendo más consciente de la mutación que yo mismo he ido experimentando y contando las bondades del 2.0 a todo el que me quiere escuchar.
Y claro, luego uno topa con la realidad del mundo real, el de las personas que ni tienen blackberry ni iphone y si lo tienen, lo usan para llamar y apuntar en la agenda. El de los que no están en ninguna red ni piensan estarlo próximamente a no ser porque oyen campanas que dicen que parece que puede que tenga algún tipo de interés que no comprenden. Muchas de ellas están en puestos con capacidad de decisión y están muy lejos de toda esta historia.
Así que vale, de acuerdo, puede ser que yo ya sea dospuntocerista. Pero la realidad analógica es muy tozuda. Y últimamente me encuentro abriendo los ojos sobre las enormes oportunidades que ofrece a las pequeñas y medianas empresas el mundo 2.0. Y ahí uno se da cuenta que nos queda muuuucho por espabilar. Unos aducen la edad como excusa para no vivir más cambios drásticos, que su vida profesional hace ya bajada. Otros la falta de tiempo, cuando en realidad se refieren a sus prioridades. Unos cuantos ponen por delante las barreras tecnológicas, "es que yo con el ordenador no me aclaro". Y algún lerdo que otro afirma que eso es para gente que no tiene nada que hacer. En fin.
Pero hay un grupo numeroso de gente enmedio que no puede permitirse descabalgarse de esta pequeña gran revolución que ya estamos viviendo porque les va a pillar con el pie cambiado. Hay que empezar a hablar de habilidades 2.0 para la vida profesional, ¿no os parece?

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