La cultura de la participación (Jenkins) y sus retos en educación.

  1. El acceso a esta cultura participativa funciona como una nueva forma de currículo oculto, que marca qué jóvenes tendrán éxito y los que tendrán menos posibilidades tanto en el centro educativo como en el lugar de trabajo. No es cierto que niños y jóvenes adquieran estas destrezas y competencias por sí mismos en su inter-actuación con la cultura popular; hay un acceso desigual a las oportunidades, experiencias, capacitación y conocimiento que preparan a la juventud para una completa participación en el mundo de mañana. Esa preocupación sugiere la necesidad de la intervención política y pedagógica que garantice la formación en la competencia digital necesaria para la participación activa en los nuevos medios sociales, la gestión de la sobreabundancia de información y el aprendizaje de cómo estos nuevos medios modelan y actualizan de forma continua la percepción y el conocimiento que tenemos del mundo.
  2. Los educadores deben colaborar para asegurar que los estudiantes tengan acceso a las destrezas y experiencias necesarias que les permitan ser participantes activos, puedan articular su comprensión de cómo se genera la información en los nuevos medios y estar socializado como ciudadano digital global que participa en comunidades en línea. Como indica Juan Freire (2007), “en paralelo al desarrollo de nuevas tecnologías, es imprescindible introducir y expandir una nueva cultura del conocimiento basada en usuarios activos capaces de crear, modificar, buscar, comunicar y compartir información y conocimiento. Este nuevo papel difiere del convencional adoptado hoy en día por la mayoría de estudiantes y profesores“.
  3. Diversas investigaciones recientes, según Carlos Monereo (2010), señalan tres grandes obstáculos que explican las resistencias de los docentes al cambio: factores de tipo personal-emocional, factores relativos a las competencias profesionales y factores de naturaleza institucional.
  4. El cambio de unas prácticas con las que nos sentimos seguros, que están “rutinizadas” y bajo nuestro control, por otras inciertas que nos ponen en situación de vulnerabilidad, tiene un coste emocional importante cuando no se cuenta con la cobertura y el apoyo de toda la comunidad educativa o un proyecto común de centro. Si no tenemos esa cobertura, no sólo nos exponemos a un posible fracaso y los frecuentes problemas de equipamiento sin apoyo técnico, también las quejas o críticas de estudiantes que no desean abandonar la comodidad de un rol pasivo, incluso ser censurado por los propios compañeros, especialmente aquellos que no desean verse arrastrados por el “mal ejemplo” de los que inician dinámicas de innovación. El apoyo socio-emocional de los colegas es un factor clave muy importante, que muchos docentes innovadores encuentran en la propia Web antes que en el centro educativo donde desarrollan su trabajo.
  5. La falta de seguridad está relacionada también con las competencias profesionales necesarias para integrar la competencia digital en el currículo. Todavía hay un amplio grupo de docentes que considera que esa integración corresponde a quienes “saben informática”, que ignoran, o no quieren saber, que esa integración es transversal a todo el currículo y que la alfabetización digital tiene una dimensión mucho más amplia que el manejo de un ordenador. ¿Hasta cuándo se podrá seguir siendo docente sin la competencia digital necesaria? ¿Está definida la competencia digital docente y su acreditación?
  6. Se repite con frecuencia que la integración de nuevas tecnologías no es posible sin la formación del profesorado. Sin embargo, no parece que la gran cantidad de recursos invertidos en formación del profesorado haya tenido la correspondiente transcendencia en las aulas con prácticas educativas más motivadoras y eficaces. La innovación tecnológica no implica que vaya a producirse tambień innovación didáctica. Monereo cita investigaciones que “insisten en que las concepciones epistemológicas e instruccionales de los profesores sobre el significado de saber, aprender, enseñar o evaluar, se producen de forma muy temprana, en los primeros años de formación en la propia disciplina, y suelen escorarse hacia el polo positivista / objetivista, según el cual existen verdades indiscutibles que deben transmitirse tal cual son, con independencia de contextos en los que se han producido o vayan a aplicarse“. El cambio o evolución en esas concepciones, el desarrollo de procesos de innovación didáctica, sólo avanzará con el compromiso profesional de los docentes y su implicación en proyectos colectivos. Las acciones formativas deben tener un mayor grado de autonomía y contextualización y deben estar orientadas a la participación en comunidades profesionales y el intercambio de buenas prácticas docentes para que los propios docentes sean agentes activos en la nueva cultura de la participación y la producción de conocimiento.
  7. Las instituciones educativas deben encontrar el modo de superar estos retos y fomentar esa cultura de la participación e innovación, tanto mediante incentivos y proyectos como plataformas que faciliten el desarrollo de comunidades para la socialización profesional y el intercambio de buenas prácticas (algo que escasamente propician los actuales portales educativos institucionales), en la línea de emplear la Web como plataforma para la formación y la gestión del conocimiento, con licencias y estándares acordes a la gestión abierta de contenidos. Los objetivos y la estrategia deberán contar también con el decidido apoyo y liderazgo de los equipos directivos, pues la superación de los retos no será posible si la dirección no es clara y promueve los necesarios cambios, que deben quedar integrados en el proyecto educativo de centro.

 

Es como si algún miembro del Departamento TIC del CRIF Las Acacias se hubiera infiltrado dentro de mi ikastola ;-). Y es que llevo unos meses intentando transmitirles a mis compañeros la necesidad y la obligación moral que tenemos como profesores de afrontar los retos que en este artículo se citan. Yo añadiría un par de puntos más a esta lista, que tienen que ver más con aspectos estructurales, pero que son retos a los que debemos hacer frente a corto plazo:

  1. La renovación de la plantilla docente: aunque no dispongo de datos globales, creo que este es un tema presente en la mayoría de centros. En los próximos cinco-seis la renovación en las plantillas docentes de los centros va a ser significativa. En nuestra ikastola en concreto más de la mitad de los profesores van a dejar sus plazas a jóvenes que se inician en el mundo de la enseñanza por primera vez. Urge definir cual es perfil profesional que requiere un profesional que tenga que enfrentarse a los retos que se plantean arriba. Sería un inmenso error con un coste muy grande para el centro, seguir promoviendo prácticas y conductas profesionales que miran más al pasado que al futuro.
  2. El tratamiento de la diversidad: a todos los niveles pero sobre todo en lo que respecta a la integración y escolarización de los alumnos inmigrantes. El aumento en el número de matriculas de alumnos inmigrantes es cada día mayor y es evidente que las ayudas que recibimos son escasas. Esperar a que nos llegue el salvavidas desde el exterior que nos solucione todos nuestros problemas no sirve. Debemos tirar de nuestra imaginación y ganas de hacer y pensar en nuevas formas de escolarizar a todos los niños y niñas que llegan por primera vez a nuestras aulas
  3. Renovación y ampliación estructural del centro: este es un punto que quizá no sea del todo general, pero en nuestro caso es bastante importante. La tendencia de los últimos años es que el numero de matrículas aumenta y nuestro centro se está quedando pequeño. Junto a esto, si de verdad estamos convencidos de que existen formas diferentes de trabajar en el aula, deberíamos de analizar si de verdad la distribución del espacio en nuestro centro (un edificio que tiene ya unos cuantos añitos) es el más idóneo para llevar adelante esa transformación que pretendemos. Temas como los de la ergonomía escolar, la distribución de espacios, el mobiliario... son temas a los que deberíamos darles la importancia que realmente tienen.

Son muchas cosas, es verdad, pero hay que empezar a definir las prioridades estratégicas de aquí a corto-medio plazo ya y comenzar a diseñar planes anuales de actuación alineados con esos objetivos cuanto antes. Todo lo demás es escurrir el bulto y dejar que la improvisación o las ayudas externas nos solucionen la papeleta. Poco futuro veo yo por ahí.

 

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Mario Kaplún - Una Pedagogía de la comunicación

No llevo la cuenta exacta de los años que han pasado desde que comencé con la tarea de dinamizador TIC en nuestra ikastola, yo diría que ya ha pasado una decada desde que empezó todo. Lo que si recuerdo y creo que no se me olvidará nunca, fue una de las primeras charlas/visita que organizó la Federación de Ikastolas en HUHEZI, la escuela de magisterio de Mondragon Unibertsitatea.

Por entonces, me dedicaba de lleno a mis clases de mate en 3º y 4º de ESO y no tenía ni idea de lo que era un cable de datos categoría 5 ni un conector RJ-45, aún no habíamos puesto en marcha la red de nuestra ikastola ni habíamos instalado nuestro primer servidor.

El objetivo de la charla era aprovechar la experiencia y el escarmiento de quienes se dedicaban en HUHEZI al trabajo de dinamizar y coordinar las TIC para coger ideas y aprender de ellos. La charla del primer día se completó después con una visita a la facultad para poder ver "in situ" toda la parte física de la red, los sistemas de copias que empleaban, la clonación de los equipos y muchas cosas técnicas más. Visto lo "cero a la izquierda" que era yo por entonces en todos esos temas, estaba claro que la visita era de obligada necesidad.

Había compañeros de otras ikastolas, pioneros en el desarrollo e implementación de redes en sus centros y que tenían mucha más experiencia que yo en estos temas, para los que, supongo, la charla y la visita fue algo de los normal, pero yo flipé con todo lo que Mikel Usabiaga (otro ordiziarra de pura cepa, como yo) nos enseñó.

Se habló mucho de todo lo que se refiere al aspecto técnico, de todo lo que un buen dinamizador TIC debía controlar a la hora de manejarse con todos los cacharros que iba a tener delante. Pero a mi de verdad lo que me dejó marcado fue la segunda parte de su charla. Cuando habló sobre el papel de la tecnología en la educación, sobre el papel del profesor/comunicador, sobre el cambio de roles del profesorado. Allí oí hablar de Mario Kaplún y su concepto del educomunicador por primera vez. Mikel nos recomendó este libro y nos dio una copia de su tesis que giraba en torno a las ideas de Kaplún y de Cloutier (y su teoría del Emirec).

De aquellas dos sesiones salí con tantas ideas en la cabeza que no supe muy bien por donde empezar, ¡había tanto que aprender! Recuerdo que al cabo de unos días me compre dos libros en Bilintx (una de las librerias más grandes que hay en Donosti). El primero era un libro amarillo que hablaba sobre el modelo OSI (los siete niveles del protocolo TCP/IP, tipos de redes...) y el segundo era "Una Pedagogía de la Comunicación" de Kaplún. El primero no llegué a terminarlo; el de Kaplún, sin embargo, cayó enterito. Yo creo que entonces empecé a ser consciente de por donde debía enfocar mi trabajo.

La parte técnica de nuestro trabajo debe ser algo secundario porque es algo facilmente sustituíble, el valor que puede aportar a la comunidad puede venir desde fuera, incluso. Sin emnargo, la gestión del cambio docente mediado por las TIC, la planificación, la ayuda y el seguimiento del uso que de estas herramientas se puede hacer a nivel pedagógico, la propuesta de proyectos innovadores... en definitiva, la mejora y modernización de la practica docente de la mano de las NNTT dentro de un centro, eso, no puede subcontratarse, eso sólo puede llevarse adelante desde dentro, por alguien que conoce bien el entorno en el que se deben llevar a cabo los cambios que se proponen. El verdadero valor de nuestro trabajo recae precisamente ahí y eso es algo insustituible.

Acabé mis estudios de Farmacia sin haber tocado un ordenador ni haber recibido una mínima formación pedagógica que me sirviese en mi futura profesión de maestro/dinamizador TIC, así que partía de cero a todos los niveles. Gracias a Mikel y a Kaplún en buena medida, hoy es el día en el que el destornillador no se ha convertido en mi principal herramienta de trabajo.

Os dejo con un video de Kaplún:

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Una guía online para estrategias de comunicación asertiva

En el sitio, los niños aprenderán habilidades de comunicación, escucha activa y cómo influye la percepción en las relaciones sociales, mediante películas en formato flash en las que pueden tomar decisiones que producirán diferentes consecuencias.

Sus protagonistas, María, Cliff, Jim y Ana, viven situaciones que cualquier niño ha experimentado alguna vez, como recibir un regalo que no le gusta, sentirse presionado por un profesor o pelearse con su mejor amigo, por lo que conecta con mucha facilidad con el usuario de 6 a 10 años y permite su mejor asimilación de la información que presenta.

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¿Por qué la gente participa en proyectos 2.0?

En cualquier caso, como dice Enrique Dans, la cuestión depende en gran medida, de la capacidad del sitio para hacer que los participantes activos se encuentren ante una ecuación que consideren justa: que obtengan en el sitio rendimientos adecuados en términos de visibilidad, reputación, sensación de pertenencia, utilidad, etc. como para sentirse inclinados a contribuir activamente al mismo.

Entender las razones o motivaciones más profundas que mueve a la gente es vital para conseguir buenos niveles de participación, y con ello, cumplir una condición necesaria (aunque no suficiente) para el éxito de los proyectos 2.0. Parece una obviedad, pero muchas veces lo olvidamos y no dedicamos tiempo suficiente a reflexionar sobre esto.

De entre todos los retos que nos estamos planteando para el curso que viene, el de la comunicación (tanto a nivel interno como externo) es uno de los que más me interesan. A nivel interno, es uno de los aspectos de nuestro trabajo que menos ha evolucionado desde que entre a formar parte de mi ikastola, lo cual es bastante contradictorio ya que somos un centro que lleva bastante tiempo metido en esto de la web2.0 y algunos de nosotros llevamos tiempo acostumbrados a los canales de comunicación virtuales. A nivel externo, creo que para ser consecuentes con nuestro espítiru de escuela abierta, es necesario establecer nuevos canales de comunicación con nuestros alumnos, pero sobre todo, con nuestros padres.

Casi siempre que sacamos a relucir este tema sale a la luz el problema de la formación. Personalmente creo existe un problema mayor y es el de la participación. ¿Cómo es posible fomentar el espiritu de participación más allá de los entornos presenciales? ¿Cómo promover la participación a través de los socialmedia a nivel corporativo?

Las nuevas generaciones de profesores que llegan a nuestras aulas son usuarios habituales de todo tipo de redes sociales. Se les presupone, por lo tanto, un espiritu participativo más desarrollado que el de aquellos que ya hemos pasado la barrera de los cuarenta. ¿Será suficiente con eso o habrá que buscar motivaciones extras para que ellos también colaboren? Veremos como evoluciona todo esto en los próximos años.

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