No llevo la cuenta exacta de los años que han pasado desde que comencé con la tarea de dinamizador TIC en nuestra ikastola, yo diría que ya ha pasado una decada desde que empezó todo. Lo que si recuerdo y creo que no se me olvidará nunca, fue una de las primeras charlas/visita que organizó la Federación de Ikastolas en HUHEZI, la escuela de magisterio de Mondragon Unibertsitatea.
Por entonces, me dedicaba de lleno a mis clases de mate en 3º y 4º de ESO y no tenía ni idea de lo que era un cable de datos categoría 5 ni un conector RJ-45, aún no habíamos puesto en marcha la red de nuestra ikastola ni habíamos instalado nuestro primer servidor.
El objetivo de la charla era aprovechar la experiencia y el escarmiento de quienes se dedicaban en HUHEZI al trabajo de dinamizar y coordinar las TIC para coger ideas y aprender de ellos. La charla del primer día se completó después con una visita a la facultad para poder ver "in situ" toda la parte física de la red, los sistemas de copias que empleaban, la clonación de los equipos y muchas cosas técnicas más. Visto lo "cero a la izquierda" que era yo por entonces en todos esos temas, estaba claro que la visita era de obligada necesidad.
Había compañeros de otras ikastolas, pioneros en el desarrollo e implementación de redes en sus centros y que tenían mucha más experiencia que yo en estos temas, para los que, supongo, la charla y la visita fue algo de los normal, pero yo flipé con todo lo que Mikel Usabiaga (otro ordiziarra de pura cepa, como yo) nos enseñó.
Se habló mucho de todo lo que se refiere al aspecto técnico, de todo lo que un buen dinamizador TIC debía controlar a la hora de manejarse con todos los cacharros que iba a tener delante. Pero a mi de verdad lo que me dejó marcado fue la segunda parte de su charla. Cuando habló sobre el papel de la tecnología en la educación, sobre el papel del profesor/comunicador, sobre el cambio de roles del profesorado. Allí oí hablar de Mario Kaplún y su concepto del educomunicador por primera vez. Mikel nos recomendó este libro y nos dio una copia de su tesis que giraba en torno a las ideas de Kaplún y de Cloutier (y su teoría del Emirec).
De aquellas dos sesiones salí con tantas ideas en la cabeza que no supe muy bien por donde empezar, ¡había tanto que aprender! Recuerdo que al cabo de unos días me compre dos libros en Bilintx (una de las librerias más grandes que hay en Donosti). El primero era un libro amarillo que hablaba sobre el modelo OSI (los siete niveles del protocolo TCP/IP, tipos de redes...) y el segundo era "Una Pedagogía de la Comunicación" de Kaplún. El primero no llegué a terminarlo; el de Kaplún, sin embargo, cayó enterito. Yo creo que entonces empecé a ser consciente de por donde debía enfocar mi trabajo.
La parte técnica de nuestro trabajo debe ser algo secundario porque es algo facilmente sustituíble, el valor que puede aportar a la comunidad puede venir desde fuera, incluso. Sin emnargo, la gestión del cambio docente mediado por las TIC, la planificación, la ayuda y el seguimiento del uso que de estas herramientas se puede hacer a nivel pedagógico, la propuesta de proyectos innovadores... en definitiva, la mejora y modernización de la practica docente de la mano de las NNTT dentro de un centro, eso, no puede subcontratarse, eso sólo puede llevarse adelante desde dentro, por alguien que conoce bien el entorno en el que se deben llevar a cabo los cambios que se proponen. El verdadero valor de nuestro trabajo recae precisamente ahí y eso es algo insustituible.
Acabé mis estudios de Farmacia sin haber tocado un ordenador ni haber recibido una mínima formación pedagógica que me sirviese en mi futura profesión de maestro/dinamizador TIC, así que partía de cero a todos los niveles. Gracias a Mikel y a Kaplún en buena medida, hoy es el día en el que el destornillador no se ha convertido en mi principal herramienta de trabajo.
Os dejo con un video de Kaplún:

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