When we designed one of our new schools, Vittra Telefonplan, we presented Stephanie’s model to some of our pupils, teachers and our designers at the Danish design firm Rosan Bosch. We ended up with new definitions and a 5th environment – The Lab. In our design manual Bosch describe the learning environments like this:
- Campfire situations are characterised by communication flowing from one to many, requiring a space that can accommodate a certain number of people in a group situation, where everybody can focus on the person talking or presenting.
- The watering hole is a place where people come and go, and a learning environment where you can gather in groups of different sizes. A watering hole is a place of exchanging communication, flowing back and forth. The watering hole areas are typically placed where you naturally would go, and where you maybe bump into somebody or something.
- Show-off situations are situations where one person communicates towards the rest of the
world, showing what he or she can do or has done, thus requiring a physical space for display and exhibition.- In the cave, communication flows within oneself, requiring a physical frame that furthers seclusion and contemplation. Lastly, the laboratories are places where the students can acquire hands-on experiences, working physically and practically with projects in a societal and experimental context.
- The laboratories inspire students and teachers alike, enlarging the learning experience and inspiring teachers to use different tactile approaches.
El resultado del proyecto se traduce en un completo informe que define las cuatro áreas de acción que pueden ayudar a la práctica del liderazgo escolar a mejorar los resultados escolares:
- Redefinir las responsabilidades del liderazgo escolar: para los investigadores de la OCDE, una de las condiciones necesarias para que los líderes escolares puedan influir en los resultados de los estudiantes y las escuelas es dotarles de un mayor grado de autonomía para tomar decisiones importantes. Algunos de los aspectos en los que sugieren que debe tomar un papel más activo la dirección son en el apoyo, evaluación y fomento de la calidad docente, la planificación de la formación de los profesionales o la organización del trabajo en equipo.
- Distribuir el liderazgo escolar: si hay mayores responsabilidades, también es necesario que las tareas se distribuyan mediante estructuras en equipo o el apoyo de otros organismos. El informe matiza que el liderazgo eficaz no debe residir en una única persona, el director, sino que debe ser participado por un mayor número de personas implicadas, en función de las características de cada centro particular.
- Adquisición de habilidades: para ejercer su función con eficacia, los líderes escolares necesitan una capacitación específica, que en muchos casos no es adecuada. La OCDE propone a las administraciones la definición de programas de formación, unidos a incentivos que motiven a los directores a invertir tiempo en ellos.
- Profesión más atractiva: para desarrollar un liderazgo viable en el futuro, la OCDE considera que es necesario atraer, reclutar y apoyar a los líderes con mejor rendimiento. Entre las pautas que propone para alcanzar este objetivo, destaca la modificación de los procesos de reclutamiento y selección para atraer a candidatos dinámicos más jóvenes, revisar las remuneraciones y proporcionarles apoyos para su desarrollo profesional.
El sociólogo habla también del papel de la educación. Según él, la escuela es hoy el centro de la decepción, dado que no es ajena a la sociedad lúdico-hedonista en la que está inmersa y que pretende sustituir la reflexión por la emoción y el espíritu crítico por la animación-espectáculo donde todo debe distraer deprisa y sin esfuerzo.
Por eso reclama una escuela pos-disciplinal y poshedonista, donde las humanidades tienen mucho que aportar porque proporcionan “referentes de sentido y brújulas de reflexión” ligadas a la historia universal del pensamiento.
Por el contrario lo que la escuela está vendiendo hoy en día tanto desde sus instituciones oficiales como desde la praxis real es conformismo con todo y con los medios de todo tipo (tecnológicos y económicos). Alguien desde arriba parece que lo tiene claro: si abrumamos a niños y a maestros con muchos quehaceres superficiales no tendrán tiempo para pensar. Inundar la escuela de medios tic-tecnológicos (y no entramos ahora en la calidad e idoneidad de los mismos) es hacerla retroceder y enmudecerla. Tiremos los ordenadores por la ventana y quedémonos con uno solo y con una buena conectividad a la red de redes. Tiremos los curriculums y planes y grandes programaciones y quedémonos con un sólo objetivo: enseñar a pensar, a leer, a crear, a ser creativos con todos los medios, a dominar la "palabra", la que nos hace dueños de nuestro destino, tanto a maestros como a discípulos.
La escuela debe volver a la acrópolis del amigo Sócrates a una acrópolis virtual donde en la red nos sentemos a pensar con calma y sosiego, si prisa, sin pausa y sin agobios ningunos. Una escuela compartida y universal, con pocos pero muy potentes medios: una red y un ordenador, o mejor, un "dispositivo" en cada aula, poco más. Con un sólo objetivo: enseñar la "palabra", enseñar a hablar, a pensar, a escribir, a leer, a crear con todos los medios disponibles y con economía de medios a la vez.
Leer el artículo y enseguida me han venido a la cabeza reflexiones sobre proyectos como IKASYS o Eskola 2.0 que compartí en mi centro con otros profesores y dirección. En tres años hemos inundado la ikastola de netbooks, proyectores y PDIs. Llegar al famoso 1:1 sigue siendo, aún hoy día, objetivo prioritario de los responsables de la Federación de Ikastolas. Y sin embargo, seguimos usándolos principalmente (el ejemplo de IKASYS es evidente) para realizar ejercicios clásicos, repetitivos y de manera teledirigida que recuerdan más a los libros de Rubio que a ninguna otra cosa. Porque con o sin ordenadores seguimos pensando que repetir para memorizar es aprender. Para eso yo no quiero ordenadores.
Para pensar, para reflexionar, para ser crítico, para crear con mucho menos nos es suficiente
Las rutinas que se instalan en las prácticas docentes son tan poderosas que no se encuentra nada extraordinario en ellas, nada llamativo. Me parece una trampa decir que no tenemos que convertir las clases en un circo, que no tenemos que actuar de payasos para divertir a los espectadores. Porque ese es un argumento que nos hace refugiarnos en la comodidad. No estoy de acuerdo con la filosofía que pretende convertir a los alumnos en sufridores bajo la excusa de que hay que prepararles para una vida dura y, quizás, cruel. Instalarse en el aburrimiento bajo el pretexto de que hay que endurecerlos, de que hay que habituarles al sufrimiento me parece el fruto de una actitud sádica, heredera de aquel odioso y repetido aforismo: “la letra con sangre entra”. Esa argumentación nos instala en la rutina y en la comodidad. Que se esfuercen ellos en aguantar. La letra entra con la sangre, sí, pero con la sangre del profesor. Lo cual no quiere decir que el alumno no tenga que esforzarse, que sacrificarse, que perseverar y que ser exigido en sus responsabilidades de aprendiz.
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