Entre ellas, el autor señala el cuestionamiento de la autoridad: el acceso a múltiples fuentes de información contrastables ha desautorizado ante ellos a los tradicionales monopolios del conocimiento sustentados por los medios de comunicación, el profesorado y las autoridades en general. Para la "Generación Einstein" son únicamente una fuente más de información entre muchas otras. No aceptan imposiciones, sólo respetan las pruebas.
Además, estos jóvenes son prácticos y críticos: conscientes de que hay más información de la que pueden asimilar, la discriminan con rapidez prestando atención a la que consideran relevante. Son consumidores funcionales y muy críticos. La palabra pierde predicamento ante la imagen.
Para la "Generación Einstein", el ordenador ha dejado de ser una refinada máquina de escribir para convertirse en una herramienta de socialización: chats, mensajerías instantáneas, blogs, comunidades virtuales... Es decir, estos jóvenes son tanto consumidores de información como emisores y fuentes de información en la red.
En consecuencia, esta habilidad para manejar información y crearla les confiere un poder inusual y único como consumidores: pueden castigar a las empresas en sus weblogs, hacer caer en picado o hacer popular una marca a través de sus redes sociales digitales.
En definitiva, concluye el autor, los jóvenes Einstein conocen perfectamente los medios de comunicación y las intenciones de los responsables de marketing y sólo creen en aquello que se demuestre con pruebas, no sólo con eslóganes atractivos. Y esta actitud se traslada a cualquier otro ámbito de la vida pública y privada: política, amigos, familia, escuela...
"Betiko" eskola eta gaurko gazteak ez daude bata bestearentzak eginak.
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