Me imagino una campaña de Greenpeace para proteger a quien bloguea por ser especie en extinción. Una minoría incapaz de integrarse en una sociedad que juega con las masas a base de proporcionar caramelos de individualismo sobreexpuesto
Me imagino una campaña de Greenpeace para proteger a quien bloguea por ser especie en extinción. Una minoría incapaz de integrarse en una sociedad que juega con las masas a base de proporcionar caramelos de individualismo sobreexpuesto
En nuestras organizaciones existen dos culturas: los “fabers” y los “ludens“(Lopez, 2009)11. Un faber mantiene una postura que pone en valor el “saber personal”, la planificación; el orden, la previsión, tiene una concepción del trabajo basado en el esfuerzo, dedicación, mérito, sacrificio, perfeccionismo, su pensamiento es lineal. Un luden es un “aprendiz permanente”, es intuitivo; tiene una concepción del trabajo basado en el juego, el placer, la experimentación, la huida y asumir riesgos; su concepción del tiempo es el presente, el instante; en su imaginario domina la relación, las redes, la conexión, la coordinación, la armonía, la concordia, la socialización, el debate, la colaboración y la participación; su referente son las imágenes, los sonidos, los vídeos, el pensamiento complejo.
Seamos honestos ¿nadie insultó a su jefe hablando con amigos? ¿nadie dijo algo simple como “pero que tipo pelotudo es XXX”? La privacidad está muerta hace tiempo pero hoy en día el paradigma cambió y la gente no termina de entenderlo… uno no elige que mostrar sino que ocultar, el resto está en el panópticon que es nuestra vida online.
Tornant a l’exemple de les primeres xarxes, en els primers moments de la telemàtica educativa hi havia no poques distraccions. En els primers moments de Pangea, perdre’t per les news de l’Associació per al progrés de les comunicacions (APC) o de l’Institute for Global Comunications (IGC) era una temptació en la qual sovint queia. Recordo que en aquells primers anys dels noranta, accedir a notícies d’agències alternatives i trobar-hi notícies que no apareixien als informatius ni als diaris em tenia fascinat. Sempre trobaves aquella mitja horeta en què et perdies en aquests llocs sense buscar res concret.
A mesura que internet s’ha anat popularitzant, el creixement dels que podem anomenar elements de distracció ha estat desproporcionadament superior als continguts de qualitat. Amb l’arribada del web 2.0 ha aparegut un terme molt ben trobat per definir la navegació sense rumb, quan ens distreu de les obligacions. La procastrinació és, així doncs, un trastorn de la conducta força present a la xarxa. El responsable, en bona part, que navegar per la xarxa tingui sovint un component més elevat d’oci que no pas de creació de coneixement. Només cal deixar-se caure pel Facebook per adonar-se en quines tonteries perd el temps moltíssima gent. Com comentàvem a l’apartat anterior, cal facilitar una bona educació en aquest sentit.
En el cas dels ensenyants és fàcil caure en la temptació d’anar afegint alumnes al Facebook. A vegades per descuit, a vegades per compromís. Les xarxes socials són espais de comunicació en què cal ser molt endreçat i disciplinat si no volem que se’ns escapi de les mans. Hi ha xarxes professionals específiques (Linkedin, en el moment d’escriure aquestes línies, és la més interessant a nivell professional) que eviten interferències que, com en el cas del Facebook, conviden a la procastrinació. Alguns mestres opten encertadament, en aquests casos, per separar vida personal i vida professional. I ho aconsegueixen tot utilitzant dos comptes específics.
Zombie-like, I trudged along, despising every second until I could no longer look at my online persona without feeling remorse and/or disgust.
This wasn't me. The endless stream of status updates, the steady supply of photos from well-meaning individuals I no longer knew or cared about, the constant chatter of people renewing old ties in a very public setting, sometimes under scrutiny, the mindless investment of time and energy that was better spent someplace else.
In my convoluted thinking, I believe that the mystery of a lost person is at times more appealing than the actuality of knowing they are alive and well, their true value derived from scarcity. Reason enough to delete my Facebook account without hesitation.
To my pleasant surprise, no one seemed to notice or take offense. Perhaps they felt the same way about me and didn't bother saying otherwise, a true sign of friendship in an era where convenience is often taken for granted.
The irony is that it took so long to reach this point, after forgetting that I knew so many people once upon a time.
Facebook es una aspiradora de la web que se está chupando todo el contenido. Cualquier cosa que se está haciendo hoy en internet no va a poder evitar pasar por alguna red social. Fotos, juegos, YouTube, blogs, Wikipedia, chat, foros. Todo eso y mucho más se puede hacer dentro de la red social fundada por Mark Zuckerberg, que ya tiene a más de 400 millones de personas registradas. Me impresiona que para muchos chicos y adolescentes, Internet sea sinónimo de Facebook y chatear en el MSN. Para ellos todo el resto es accesorio y lo usan eventualmente sólo en caso de extrema necesidad o para alimentar su propio perfil de Facebook. Por ejemplo, van a YouTube para ver videos y para embeberlos y compartirlos con sus contactos de la red social. Lo mismo para Wikipedia, blogs, portales y otros sitios de información como el Olé o La Nación.
(Si cambiamos Facebook por Tuenti—con el consiguiente empobrecimiento de funcionalidades—, la misma observación se cumple para mis alumnos.)
The professor arrives at her conclusions after reviewing 72 studies measuring this specific personality trait conducted over a 30-year period (1979-2009). When college students are compared with those from the late 1970s, Konrath found that today’s college students were “less likely to make an effort to understand their friends’ perspectives,” or to “feel tenderness or concern for the less fortunate.”
With the most significant drop occurring after the year 2000, Konrath found that “kids today are about 40 percent lower in empathy than their counterparts of 20 or 30 years ago.” These findings mirror the concerns of those who see today’s young as being extremely self-centered, an attribute that has some folks calling today’s youngsters Generation Me.
According to Technorati’s annual “State of the Blogosphere” survey, 53 percent of hobbyist bloggers say they update their blogs either somewhat less or a lot less than they have in the past. Only 21 percent say they do it more. Meanwhile, 54 percent of corporate bloggers say they’re posting either somewhat or a lot more often.
Fue la explosión de los blogs la que dio comienzo a la web 2.0. Se hablaba entonces de la democratización de la información, de que todos teníamos la posibilidad de ser creadores de contenidos.
No ha pasado una decada aún y parece evidente que la situación ha cambiado bastante. Los blogs siguen ahí, seguimos teniendo la oportunidad de contribuir a una red más democrática, sin duda. Pero los datos reflejan que nos hemos vuelto cómodos. Preferimos citar fuentes, buscar frases elocuentes, titulares, de 140 caracteres; escribir más requiere de tiempo y esfuerzo.
En cierta manera, nos estamos convirtiendo en sujetos pasivos, consumidores de información generada, cada vez más, por parte de grupos de bloggers profesionales e incluso las propias editoriales. A este paso da la sensación de que, al igual que ha ocurrido con el resto de medios, la información en internet va a ser generada por un cada vez menor número de creadores mientras que la inmensa mayoría se va a dedicar a consumir y distribuirla entre su grafo social. Vamos, igualito igualito a lo que hacia mi padre cuando leía la prensa del día y salía luego a echar unos vinos con los amigos y comentaban las noticias que los periódicos habían elegido para ese día.
La escuela ha de acompañar niños y niñas, adolescentes, jóvenes, en el proceso de construcción de su identidad digital (y personal) en las redes sociales. No se trata de vigilar, quizás ni siquiera de dar orientaciones, no se trata tanto de decir qué se puede hacer y qué no se puede hacer, sino de ofrecer modelos. Una de las cosas que valoran de sus redes sociales es que se sienten libres, fuera de la mirada de personas adultas. Hace falta, por lo tanto, ofrecer modelos de uso en la escuela (y también en la familia) que les faciliten conocer las potencialidades y también los riesgos de determinadas actuaciones y qué hay que hacer para evitarlos. En definitiva, se trata de educar, no de controlar, y de educar todos los agentes implicados: familias, escolares, profesorado. "El aprendizaje en las redes sociales es todavía un territorio por explorar para los docentes, pero podemos hacerlo con nuestro alumnado" (2). El acompañamiento requiere conocimiento: familias y profesorado deben conocer cómo son las redes sociales y para qué y cómo se utilizan. Si no sabemos diferenciar un grupo de Facebook del muro personal, o un foro de un mensaje personal, si no sabemos quién y desde dónde ve una fotografía que subimos o un texto que escribimos, no podemos hacer esta tarea. Eso sí, tenemos experiencia en relaciones personales, una experiencia que es necesaria y que podemos compartir.
En la administración y en la empresa los mecanismos de comunicación están evolucionando. Los servicios de redes sociales son y serán relevantes para el desarrollo personal y profesional futuro de las personas que se encuentran ahora formándose en la escuela, y la escuela no puede obviar este hecho. Es necesario que se convierta en un referente en el uso de estos entornos de comunicación puesto que en la escuela se pueden aprender y adquirir criterios para desenvolverse en ellos. Utilizando los servicios de redes sociales estaremos preparando la juventud para el futuro. De hecho, conocerlos es ya un contenido curricular explícito o implícito. La escuela debe mirar la sociedad, y no la del pasado, y no sólo la de ahora: debe mirar la sociedad del futuro.
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