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I deleted my Facebook account

For me it was not an impulsive decision. I hadn’t logged on to Facebook since we discovered that you couldn’t log out, starting with this post on September 24. But I had never been a big Facebook user. I think this is partially because I’m an early adopter and Facebook was developed for college-age people, and I’m not part of that group.  #

Twitter is a different story. I was a very early adopter, and it’s part of my online flow. But I would like to quit Twitter. But doing it requires a lot more unraveling than with Facebook.  #

La historia del RSS resumida en un párrafo

Mi opinión es esta, y voy a intentar decirla sin sobresaltarme demasiado: La falta de adopción del software de lectura RSS por parte de los consumidores y negocios es de los sucesos en la reciente historia tecnológica que peor habla del estado de la humanidad. Que un repositorio personalizado y centralizado de actualizaciones hechas via canales dinámicos de información ofrecidos por fuentes gratuitas y confiables de publicación democrática en todo el mundo haya sido ignorado tecnológicamente y reemplazado en la atención popular por jueguitos que pudren la mente hechos en Flash en Facebook es tan deprimente como la manera en la que los sueños de la educación pública se quebraron cuando la promesa de la televisión se volvió su realidad. [...] Es terrible. Es razón para empacar todo e irse a casa.

The Truth About Twitter: It's The Evening News

We also find that different types of content exhibit very different lifespans. In particular, media-originated URLs are disproportionately represented among short-lived URLs while those originated by bloggers tend to be overrepresented among long-lived URLs. Finally, we find that the longest-lived URLs are dominated by content such as videos and music, which are continually being rediscovered by Twitter users and appear to persist indefinitely.”

Twitter User Statistics REVEALED

  • Twitter now has 105,779,710 registered users.
  • New users are signing up at the rate of 300,000 per day.
  • 180 million unique visitors come to the site every month.
  • 75% of Twitter traffic comes from outside Twitter.com (i.e. via third party applications.)
  • Twitter gets a total of 3 billion requests a day via its API.
  • Twitter users are, in total, tweeting an average of 55 million tweets a day.
  • Twitter’s search engine receives around 600 million search queries per day.
  • Of Twitter’s active users, 37 percent use their phone to tweet.
  • Over half of all tweets (60 percent) come from third party applications.
  • Twitter itself has grown: in the past year alone, it has grown from 25 to 175 employees.

Using Twitter—But Not in the Classroom

At least on the surface level it seems utterly ridiculous that a communication technology that limits conversational utterances to 140 characters might be of use in a classroom setting. Twitter seems to foster two of the cultural practices we often work so hard to resist in the classroom: reductive communication utterances and egoistic self-absorption. As a professor, I see it as one of my jobs to maximize the signal of discussion while limiting the noise, and a cursory examination of Twitter might suggest that it involves way too much noise to be of any pedagogical value.

¿Qué precio pagas por ser auténtico?

Nos movemos en un mundo lleno de convencionalismos y de interacciones “políticamente correctas”. Y aunque muchos pensábamos que Internet era el lugar en dónde podríamos de verdad ser quién realmente somos, mostrarnos con pocos tapujos, la realidad es que las redes sociales y el llamado mundo 2.0 reproduce en gran medida esos convencionalismos, esa hipocresía social. Es muy frecuente encontrar muros en Facebook, por citar un ejemplo aunque hay otros, en que ante un comentario trivial de alguien le llueven halagos y frases de lo maravilloso que es y lo bien que lo hace todo (de personas que apenas le conocen o le conocen de una manera superficial). Y cuidado con malinterpretar, pues no estoy hablando del reconocimiento auténtico, ese que se hace desde el corazón, porque de verdad lo sientes.  Estoy hablando del dar betún, de pasar el cepillo, o como queráis llamarlo. De ese halago que se hace para ser como los otros (efecto Crutchfield), para no desentonar del grupo o incluso para obtener algo a cambio (aunque sea que te devuelvan el “betún”). Y repito, no hablo de verdadera reciprocidad.

Muchas veces mi amigo Andrés Perez desde su blog de Marca propia habla de esa uniformidad que se da incluso en el mundo de la marca personal. Muchos quieren tener su marca personal, pero pocos quieren pagar el precio de hacerlo de verdad, desde su esencia y sus convicciones. ¿Por qué sucede eso? Pues lamentablemente porque todavía es más fácil y rápido triunfar y llegar a la cima siendo un “pelota”, sabiendo a quién darle coba, que siendo tu mismo y defendiendo tu parcela de valor. Es más fácil ser visible que ser relevante. Es cierto que eso tiene un precio en el largo plazo, pues si tu valor es débil se acabará descubriendo

Realmente en Facebook no se como va la historia pero en Twitter ese buenrollismo exagerado entre gente que ni siquiera se conoce siempre me ha parecido ridículo. Y todo esto se convierte en also surrealista cuando ves que hay alguien que conoces muy de cerca que recibe continuamente halagos y reconocimientos de algo en lo que nunca participó o ni siquiera conoce de que va. Son profesionales del networking en directo (los verás en todos los saraos que se precien) donde tejen sus verdaderas redes que luego trasladan a la red, donde no paran de darse betún de manera reciproca sin apenas saber nada los unos de los otros.

Es el efecto Gran Hermano llevado a la red (aunque en este caso se camufle bajo el nombre de “visibilidad”)

Twitter no es para mi

Creo que me falta ego y me sobra nihilismo para tuitear. [1]

Me sobra información y me falta tiempo para interpretar, actuar, hacer. [2]

Echo en falta actitudes divergentes, espíritu crítico y me abruma la presencia, cada vez mayor, de correveidiles que no hacen sino generar inercias sin fundamento, reforzar el amarillismo y evidenciar la futilidad de una aplicación a la que cada vez me cuesta más verle sentido. [3]

[1] La frase no es mía, aunque me identifico plenamente con ella. Se trata de un comentario de un anónimo en este artículo.
[2] Llevo tiempo dándole vueltas a esto pero un artículo de Daniel Innerarity en El País del pasado martes me ha tocado la fibra.
[3] Un excelente artículo de Dave Winer de hace más de un año refleja perfectamente hacia donde puede derivar una herramienta como Twitter en un futuro cercano. Para reflexionar.

PS: ¿sobreviviré en un mundo sin Twitter ni Facebook? :))

How Facebook and Twitter Are Replacing Blogging

According to Technorati’s annual “State of the Blogosphere” survey, 53 percent of hobbyist bloggers say they update their blogs either somewhat less or a lot less than they have in the past. Only 21 percent say they do it more. Meanwhile, 54 percent of corporate bloggers say they’re posting either somewhat or a lot more often.

Fue la explosión de los blogs la que dio comienzo a la web 2.0. Se hablaba entonces de la democratización de la información, de que todos teníamos la posibilidad de ser creadores de contenidos.

No ha pasado una decada aún y parece evidente que la situación ha cambiado bastante. Los blogs siguen ahí, seguimos teniendo la oportunidad de contribuir a una red más democrática, sin duda. Pero los datos reflejan que nos hemos vuelto cómodos. Preferimos citar fuentes, buscar frases elocuentes, titulares, de 140 caracteres; escribir más requiere de tiempo y esfuerzo.

En cierta manera, nos estamos convirtiendo en sujetos pasivos, consumidores de información generada, cada vez más, por parte de grupos de bloggers profesionales e incluso las propias editoriales. A este paso da la sensación de que, al igual que ha ocurrido con el resto de medios, la información en internet va a ser generada por un cada vez menor número de creadores mientras que la inmensa mayoría se va a dedicar a consumir y distribuirla entre su grafo social. Vamos, igualito igualito a lo que hacia mi padre cuando leía la prensa del día y salía luego a echar unos vinos con los amigos y comentaban las noticias que los periódicos habían elegido para ese día.