Conferencia de Genís Roca en las jornadas sobre Innovación 2.0: Gestión de la Innovación en clave 2.0, organizadas por la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).
Conferencia de Genís Roca en las jornadas sobre Innovación 2.0: Gestión de la Innovación en clave 2.0, organizadas por la Fundación Universitaria de Las Palmas (FULP) y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).
Así que aquí me encuentro cada vez siendo más consciente de la mutación que yo mismo he ido experimentando y contando las bondades del 2.0 a todo el que me quiere escuchar.
Y claro, luego uno topa con la realidad del mundo real, el de las personas que ni tienen blackberry ni iphone y si lo tienen, lo usan para llamar y apuntar en la agenda. El de los que no están en ninguna red ni piensan estarlo próximamente a no ser porque oyen campanas que dicen que parece que puede que tenga algún tipo de interés que no comprenden. Muchas de ellas están en puestos con capacidad de decisión y están muy lejos de toda esta historia.
Así que vale, de acuerdo, puede ser que yo ya sea dospuntocerista. Pero la realidad analógica es muy tozuda. Y últimamente me encuentro abriendo los ojos sobre las enormes oportunidades que ofrece a las pequeñas y medianas empresas el mundo 2.0. Y ahí uno se da cuenta que nos queda muuuucho por espabilar. Unos aducen la edad como excusa para no vivir más cambios drásticos, que su vida profesional hace ya bajada. Otros la falta de tiempo, cuando en realidad se refieren a sus prioridades. Unos cuantos ponen por delante las barreras tecnológicas, "es que yo con el ordenador no me aclaro". Y algún lerdo que otro afirma que eso es para gente que no tiene nada que hacer. En fin.
Pero hay un grupo numeroso de gente enmedio que no puede permitirse descabalgarse de esta pequeña gran revolución que ya estamos viviendo porque les va a pillar con el pie cambiado. Hay que empezar a hablar de habilidades 2.0 para la vida profesional, ¿no os parece?
Mi teoría es que la mayoría de personas que nos embarcamos en la aventura de internet, los social media y las redes sociales 2.0 pasamos por 5 fases:
1- Felicidad. Se abren las puertas del paraíso internetero. Todo es nuevo y maravilloso, el compendio de todas las virtudes. Es un mundo abierto, igualitario, respetuoso, dialogante, reina la empatía y la colaboración.
2- Miedo. A medida que más exploras el paraíso te vas dando cuenta de que es insoldable, infinito, inabarcable. Descubrir nuevas herramientas te lleva a conocer otras que tienes que empezar a manejar. Abres nuevos caminos en la selva que se cierran al instante. Lo que conoces es sustituido por nuevas herramientas y conceptos.
3- Borrachera. Conoces nuevas personas que también han descubierto el paraíso. Compartes conocimiento con ellos, te unes a proyectos, colaboras, eres capaz de manejarte con cualquier novedad, prácticamente te imaginas usos de internet para todas tus actividades de la vida diaria. Además, el ego te sube porque las personas de tu entorno te consideran un experto.
4- Resaca. Un día te despiertas en medio de ese paraíso que ya conoces bien y te das cuenta de que todo no es perfecto. Comienzas a ver defectos. Si te pones a ello puedes sacar punta y encontrar fallos en cualquier web o aplicación. Las personas que te rodean en la aventura dejan de ser maravillosas y percibes con claridad todas sus carencias e intereses particulares.
5- Realismo. Un día te sientas a reflexionar. Haces balance de las cosas buenas del paraíso 2.0, también de sus limitaciones. Ya conoces el entorno y cómo se mueve. Aceptas que los seres humanos son limitados por naturaleza. Internet ayuda a superar algunas barreras, pero por ello no dejamos de ser personas. No existe una nueva evolución del Homo Sapiens al Homo 2.0.
Yo personalmente no viví las dos primeras fases a las que hace referencia Paul. Allá por el 2004, cuando empecé en esta historia, la web 2.0 era algo que acababa de comenzar. Todo estaba empezando a ser descubierto, todo estaba en fase de experimentación... Yo creo que más que por la fase de "Felicidad" yo comencé por la de "Curiosidad".
Tampoco llegué a sentir "Miedo"; es verdad que ciertas cosas imponían un poco de respeto. Pero más que por el hecho de sentirte abrumado ante tanta novedad y tanta aplicación/servicio nuevo, se debía a que, de repente, sentías que podías tener voz dentro de un entorno en el que desde siempre habías pensado que estaba cerrada para gente como tú. Y esa situación, más que "Miedo", suponía "Respeto".
Con las tres fases finales que señala Paul estoy completamente de acuerdo. Las he vivido en mis propias carnes, igualito igualito que como las cuenta Paul. En pleno éxtasis dospuntoceril llamas amigo a quien apenas te conoce; te haces colega de batallitas de gente a la que admiras por lo que/como escribe pero apenas sabes que intereses reales tiene detrás de todo eso; compartes y colaboras, colaboras y compartes, con todo el mundo, es lo que se lleva. Te sientes identificado con muchos que tienes a tu lado de manera "virtual" y te sientes parte de una tribu especial. Hablas y escribes de cantidades de cosas que nunca te hubieras imaginado que serías capaz de hacerlo delante de una audiencia como la que está detrás de tu blog. Estás puesto hasta las cejas de estupefaciente digital.
Y llega el resacón y el consiguiente "clavo". Como en la vida real, empiezas a reconocer cuales son los verdaderos intereses de los que van en "tu carro". Y vuelves a reconocerte tal y como eres; con tus virtudes y tus limitaciones, con tus valores y tus defectos. Como dice un amigo mío, "el que es como es, es como es", ya sea en la calle o disfrazado virtualmente tras su nick. Y se rompe la burbuja 2.0 en la que habías estado inmerso en los últimos años.
Y esto es algo que cada vez esta quedando más claro con el asunto del lifestreaming y sobre todo de Twitter. Esto de que nos den un altavoz para que vayamos contando por ahí en voz alta todo lo que nos esta pasando por la cabeza, está sirviendo para confirmar lo que comentaba antes. Es lo que tiene; se publica mucho más y de manera mucho más impulsiva. Las frases, los comentarios... se miden menos que cuando se publica en un blog, donde la reflexión y las formas se cuidan mucho más. Y en este frenesí de intercambio de lineas de 140 caracteres empiezan a aparecer las personas como realmente son. Efectivamente, sigue habiendo un buen rollito todavía, ese (¿falso?) colegueo que muchas veces ha habido en la red sigue ahí pero ahora, las emociones son más difíciles de controlar y es cuando la frase que decía mi amigo empieza a coger más sentido que nunca. Nada, que al final la vida es como es, e internet, pues igual igual ;)
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